Página sin nombre
Página sin nombre
Editorial mes de Febrero

 

Preocupémonos los unos por los otros, a fin de estimularnos al amor y a las buenas obras”  (Hebreos 10,24)


Febrero, mes de descanso para algunos y como es tradicional, el comienzo de la Cuaresma nos encuentra en este merecido tiempo de descanso y esparcimiento que puede ser una ocasión propicia para profundizar y enriquecer la fe que nos ha sido dada como un tesoro a valorar y entregar.

Inspirado en el texto de la Carta a los Hebreos, el Santo Padre Benedicto XVI nos anima para vivir esta Cuaresma 2012 que se inaugura el 22 de febrero con el Miércoles de Cenizas, llevándonos a la reflexión de cómo testimoniar el amor en nuestras buenas obras.

Este es el espíritu más genuino de la Cuaresma: una pedagogía de la caridad y de la acción para estar más unidos al misterio pascual de Cristo que muere y resucita por cada uno de los hombres y por toda la humanidad.

Así, nuestro camino a la Pascua con Cristo y la Iglesia, requiere una mirada profunda al interior del corazón. En él está la fuerza que mueve y seduce al hombre para encontrar su plenitud y sentido último de la existencia: amar y ser amado. Pero también en este dinamismo de la caridad aparece el carácter sacrificial y oblativo del amor: “el amor es ocuparse del otro y preocuparse por el otro.

Ya no se busca a sí mismo, sumirse en la embriaguez de la felicidad, sino que ansía más bien el bien del amado: se convierte en renuncia, está dispuesto al sacrificio, más aún, lo busca.” (Deus Caritas est, 6).

Es allí, en la cruz, donde puede contemplarse esta verdad. Desde esa mirada, los cristianos podemos encontrar el camino y orientación de nuestro vivir y de nuestro amar.

Por otro lado, el hombre tampoco puede vivir exclusivamente del amor que se ofrece y entrega. No puede dar únicamente y siempre, también debe recibir. Quien quiere dar amor, debe a su vez recibirlo como don.

Amor a Dios y amor al prójimo son inseparables, son un único mandamiento. Pero ambos viven del amor que viene de Dios, que nos ha amado primero. Así, pues, no se trata ya de un «mandamiento» externo que nos impone lo imposible, sino de una experiencia de amor nacida desde dentro, un amor que por su propia naturaleza ha de ser ulteriormente comunicado a otros. El amor crece a través del amor. (Deus Caritas est 18).

Por ello, en la línea de la comunión misionera de los discípulos de Jesucristo, queremos como Iglesia de Santiago y en todas nuestras comunidades que esta Cuaresma 2012 se viva en una dimensión fraternal, solidaria, como don espléndido y fruto activo de la caridad. Más aun, en consonancia con la Misión Juvenil, queremos integrar e invitar a nuestros jóvenes a que ellos mismos puedan organizar y llevar adelante la Campaña Cuaresma de Fraternidad que tiene como destinatarios a los jóvenes en situación de riesgo social y marginación.

Oscar Muñoz Toledo, Pbro.
Párroco

 

 

Página sin nombre
Usted es el visitante Nº