¡Necesitamos un nuevo Pentecostés! ¡Necesitamos salir al encuentro de las personas, las familias, las comunidades y los pueblos para comunicarles y compartir el don del encuentro con Cristo, que ha llenado nuestras vidas de “sentido”, de verdad y amor, de alegría y de esperanza!”.




Animados por el mensaje de Aparecida y en este espíritu de la Misión Continental, este sábado 26 de noviembre 2011 vivimos como Parroquia una hermosa iniciativa misionera en un sector de la Villa El Sol de Maipú, donde se ubica la Capilla Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.
Como Parroquia quisimos revivir el espíritu y alegría que movió a nuestra Comunidad el año 2008 cuando salimos a las calles a misionar y a hacer más visible nuestra fe y vocación de discípulos misioneros de Cristo. Por ello, decidimos hacer esta misión en el marco del Mes de María misionero y sobre todo, invitando a los jóvenes de la Parroquia a salir a las calles.




A contar de las 16:30 hrs. y acompañados por los Bailes Religiosos Indios Apaches y la Diablada, un numeroso grupo de misioneros representantes de nuestras Capillas y la Sede Parroquial, entre ellos muchos jóvenes “Peregrinos”, “Discípulos” y “Apóstoles” realizó una visita misionera a este sector que no había sido visitado anteriormente. Junto a nuestro párroco, diácono y seminaristas, se dio el envío a los misioneros quienes llevando la polera celeste que identifica a nuestra Parroquia, fueron casa por casa informando de la comunidad parroquial y de los servicios que en la Capilla Ntra. Señora de la Medalla Milagrosa se ofrecen.




Precedidos por los Bailes Religiosos, y con mucha alegría y a pesar del calor de la tarde, los misioneros tocaban a la puerta de los nuevos vecinos para anunciarles que estábamos en misión. En el trayecto los vecinos se acercaban y consultaban por la información para bautizar a los niños, la Primera Comunión de sus hijos y en especial la bendición de sus hogares y visita a enfermos.
Una vez concluida la visita a los hogares, nos reunimos en la Capilla para la Oración del Mes de María y el Santo Rosario, luego de lo cual regresamos a nuestras Comunidades, dejando el desafío de seguir anunciando a Jesucristo para que muchos de nuestros vecinos en Él tengan vida eterna.



